Gastón Acurio y Mendocha

El fotógrafo Gary le cuenta a la Seño María sobre cómo el gran periodista y marketero ayacuchano, Malcom Mendocha, conoció al inigualable Gastón Acurio .

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por unos sabrosos tallarines verdes con su pollito frito encima y para calmar la sed, una jarrita de agua de manzana al tiempo, porque ya está haciendo friecito. “María , llegó a la Redacción, mi amigo, el gran periodista y marketero ayacuchano, Malcom Mendocha. Bien peinadito y a la ‘tela’, empezó a contarme: ‘El connotado exministro cusqueño Gastón Acurio tenía una ilusión: ver a su hijo Gastón como abogado. Por eso, lo envió a estudiar a la Universidad Complutense de Madrid, con la bendición de mamá Jesusa.

Pero no contaba con que el alma de su hijo tenía sonidos de ollas y cucharas. Por eso, se escapó a estudiar cocina, en el prestigioso ‘Le Cordon Bleu’ de París. Ahí, se enamoró de su bella esposa Astrid.
La tierra lo atraía y llegó a un rincón de Miraflores. Después se encumbró en ‘La Mar’.

Dejó huella levantando entre el arenal de Ventanilla la ‘Escuela de cocina Pachacútec’, reformando a jóvenes, con sinfonía de sabores. Luego, con enorme carisma condujo ‘Aventura culinaria’, en PlusTv Cable, mostrando huariques y recetas tentadores.

Fue infatigable propulsor de ‘ Mistura ’, la feria gastronómica bien servida al mundo. En el grandioso recinto lo veían como un Mesías y todos pugnaban por tocarlo y escuchar sus consejos. Una abuelita surquillana agarró sus manos y le susurró: ‘Buen hombre, ¿cuál es tu plato favorito?’, y muy tierno le respondió: ‘Mamita, muero por el huevo frito con arroz cremoso’, la anciana replicó: ‘Y a mí, me saca de apuros con el monedero vacío’.

Trascendió con Promperú. La supermodelo estadounidense Cindy Crawford ataviada con un mandil probó encantada su cebiche . Feliz, comió un humeante choclo con queso y papa en panca, en la carretilla de la huancaína Justina. La impulsó en ‘ Mistura ’.
Aquí, el chef de la Casa Blanca, Sam Kass, le pidió secretos para alcanzar su sazón. Al presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, le bailaban los ojos degustando quinua, nuestro grano de oro.

Lo acompañé en la campaña para combatir la anemia infantil. En la guardería, un reportero le preguntó: ‘¿Por qué no postulas para presidente?’, y contestó respetuoso: ‘Soy cocinero, no político’.
Acaba de ganar el ‘Oscar’, como el mejor chef del mundo, distinguido con el ‘Diners Club Lifetime Achievement Award’ y sonreí de felicidad’”. Pucha, el señor Malcom siempre aparece en la foto con los grandes de nuestro país. Me voy, cuídense.