Luis Miguel y Mendocha: no te puedes perder esta historia

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por sus ricos tallarines verdes con bisté apanado encima y para calmar la sed pidió una jarrita de emoliente tibiecito.

“María, llegó a la Redacción mi amigo, el gran periodista y marketero ayacuchano, Malcom Mendocha. ‘Gary, cómo pasan los años, acabo de ver a la hija de Luis Miguel, Michelle Salas, convertida en un guapa modelo.

Recuerdo que en los años noventa viajé a Bolivia, en busca de una hazaña: llegar a Lima con ¡ Luis Miguel en el mismo avión! ‘El Sol de México’ cantaba en Cochabamba. No asistí al show, porque se agotaron los pasajes y lo esperé en La Paz. En el aeropuerto le dije al encargado de maletas: ‘Hermano, soy reportero peruano, te obsequio estos casetes con huainitos si me haces un favor. Dime, ¿en qué vuelo viaja a Perú, Luis Miguel?’, regresó con la ansiada respuesta: ‘El astro está registrado en Lufthansa’.

Abordé el avión al tercer llamado, porque el intérprete de ‘La incondicional’ no aparecía. Hasta que por la ventanita vi aterrizar una avioneta, ¡bajando Luis Miguel !, escoltado por gigantes guardaespaldas. Todos entraron a la aeronave. Tuve la suerte que le tocó ¡sentarse detrás mío! Ni bien despegamos, me presenté ante su mánager, el español McCloskey. Con el rostro desencajado explotó: ‘¡Joder!, lo que faltaba, un periodista aquí’. La estrella sonrió de reojo, acomodando su alborotado cabello rubio.

Entonces, enseñando un polo con su figura, insistí: ‘Hemos organizado un concurso para asistir al concierto soñado, ¿puedo entrevistarlo?’. Conmovido, apuntó: ‘Hostias, adelante’.

Lucía piel dorada, blanquísimos dientes. Emocionado pregunté: ‘‘Luismi’, ¿a quién le debes tu fama?’. Confesó: ‘A papá Luisito Rey y a mamá Marcela, la bella actriz italiana’. En medio de la conversa, pasó la azafata embelesada y le dijo: ‘Celebridad, ¿qué se sirve?’. De sus ojos salían corazones. ‘Luismi’ pidió un jugo de toronja.

Siguió: ‘Duermo abrazado a la almohada, porque estoy solo’. Portando lentes oscuros me dijo: ‘Me encanta comer huevos de tortuga, pero crudos. Disfruto con angulas a la bilbaína’.

Después, para mi sorpresa Luis Miguel ordenó: ‘Voy a salir al último con Malcom, por su audacia’.

La prensa estaba al pie de la escalinata. Entonces, me abrazó y descendimos. Esto causó alboroto entre los paparazzi, quienes vociferaron: ‘¡Mendocha, sal de ahí!, no malogres las fotos, m…’. El arribo dio la vuelta al mundo. Su vanidad fue tan colosal, como su inigualable voz romántica’”. Pucha, el señor Malcom siempre aparece cerca a personalidades. Me voy, cuídense.