Editorial de Presidente Obama y Primer Ministro Cameron

"No nos intimidaremos por asesinos barbáricos"

Cuando la OTAN se reunió por última vez en Gran Bretaña en 1990, la Guerra Fría estaba en proceso de concluir. Cuando Margaret Thatcher y el Presidente Bush padre prometieron permanecer unidos, muchos pueden haber pensado que una nueva era de paz y prosperidad harían de esta gran alianza de seguridad algo menos relevante. Pero el día de hoy la OTAN es tan vital para nuestro futuro como lo ha sido en cualquier otro momento.

Nos reunimos en un momento en el que el mundo enfrenta muchos cambios peligrosos en evolución. Al este, Rusia ha desgarrado las reglas con su anexión ilegal y autoproclamada de Crimea, y sus tropas en territorio ucraniano, amenazando un estado nación soberano. Al sur, hay un arco de inestabilidad desde África septentrional hasta Sáhel y el Medio Oriente.

El crecimiento de la tecnología y la globalización, pese a sus grandes beneficios y oportunidades, ha puesto el poder alguna vez reservado para los estados en manos del individuo, elevando la capacidad de terroristas de hacer daño. Los asesinatos absolutamente despreciables de dos periodistas estadounidenses a manos del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) son tan sólo la más reciente evidencia del extremismo brutal y venenoso que mata indiscriminadamente y amenaza con exportar el terrorismo al exterior.

Hay quienes dicen que no debemos involucrarnos para resolver estas amenazas. Hay otros que dudan que la OTAN tenga la capacidad de adaptarse para encarar los retos que enfrentamos. Es crucial que enfrentemos estas creencias de frente.

En primer lugar, quienes desean adoptar un enfoque aislacionista no comprenden la naturaleza de la seguridad en el siglo XXI. Los acontecimientos en otras partes del mundo, particularmente en Irak y Siria amenazan la seguridad en nuestra patria.

Y la OTAN no es sólo una alianza de amigos que se ayudan unos a otros en momentos de necesidad. También es una alianza basada en el interés propio de las naciones. Ya sea que existan agresiones regionales desenfrenadas, o que el prospecto de que combatientes extranjeros puedan regresar de Irak y Siria y representen una amenaza para nuestros países, los problemas que hoy enfrentamos ponen en peligro la seguridad de los pueblos británico y estadounidense, y del mundo entero.

Nuestras naciones siempre han creído que somos más prósperos y estamos más seguros cuando el mundo es más próspero y seguro. Así que tenemos un verdadero interés en asegurarnos de que las generaciones crezcan en un mundo en donde las niñas estudiantes no sean secuestradas, las mujeres no sean violadas durante conflictos, y las familias no sean masacradas a causa de su fe o sus afiliaciones políticas. Es por eso que hemos diezmado considerablemente a Al-Qaeda y hemos apoyado al pueblo afgano. Y es por ello por lo que no fallaremos en nuestra determinación de confrontar a ISIL. Si los terroristas piensan que nos debilitaremos frente a sus amenazas, no pueden estar más equivocados.

Países como Gran Bretaña y Estados Unidos no serán intimidados por asesinos barbáricos. Seremos más directos en la defensa de nuestros valores, porque un mundo de mayor libertad es parte fundamental de mantener a las personas más seguras.

En segunda instancia, creemos que la OTAN puede adaptarse para hacer frente a los nuevos retos que encaramos. Los cambios que necesitamos son claros. Con Rusia en búsqueda de forzar a un estado soberano a abandonar su derecho a la democracia a punta de pistola, debemos apoyar el derecho de Ucrania de determinar su propio futuro democrático y continuar con nuestros esfuerzos para aumentar las capacidades de Ucrania. Debemos utilizar a nuestras fuerzas militares para asegurar una presencia persistente en Europa oriental, dejando en claro a Rusia que siempre apoyaremos los compromisos de autodefensa colectiva establecidos en el Artículo 5.

Y debemos de apoyar esto con una fuerza de respuesta rápida multinacional, compuesta por fuerzas terrestres, aéreas, marítimas y especiales que puedan desplegarse a cualquier parte del mundo de una manera expedita. Todo esto requerirá de inversión de los países de la OTAN de acuerdo a sus capacidades.

Estados Unidos y Gran Bretaña son sólo dos de cuatro naciones OTAN que han cumplido con la meta de gastar dos por ciento de sus respectivos PIB en defensa, y otros estados urgentemente deben de acelerar sus esfuerzos para también llegar a esta meta. Esto enviaría un poderoso mensaje a todos aquellos que nos amenazan de que nuestra resolución colectiva es más fuerte que nunca. Pero si bien, una sólida respuesta de seguridad es esencial, no podemos depender únicamente de nuestra fuerza militar. Debemos de utilizar todos los recursos a nuestro alcance—militares, económicos y políticos.

Los terroristas prosperan bajo la inestabilidad política. Así que debemos de invertir en la construcción de cimientos de sociedades libres y abiertas, incluyendo la creación de un gobierno genuinamente incluyente en Irak que una a los iraquís sunís, chiitas, kurdos, cristianos y miembros de otras poblaciones minoritarias. Cuando las amenazas a nuestra seguridad emanan con mayor frecuencia más allá de las fronteras de la OTAN, debemos desarrollar más asociaciones con otros países que comparten nuestros valores y que buscan un mundo tolerante y pacífico.

Eso incluye apoyar a los socios quienes están llevando la lucha contra ISIL en el frente, como lo hemos hecho al aumentar el apoyo para las fuerzas de seguridad kurdas e iraquíes. Y debemos de utilizar nuestra experiencia para proveer capacitación y consejo a las fuerzas de otras regiones, ya sea en Georgia o en el Medio Oriente, fortaleciendo así la capacidad de las fuerzas locales para que enfrenten a las amenazas locales.

Debemos de trabajar con organizaciones internacionales tales como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa con el fin de apoyar las normas democráticas. Es por ello que se les ha invitado a nuestra cumbre. Y debemos de reconocer que podemos y debemos utilizar todas las palancas, incluyendo aquellas fuera de la alianza, tales como la presión económica que se ejerce sobre la economía rusa.

Al trabajar juntos somos más fuertes, ya sea al oponernos a Rusia o confrontar a ISIL. Así que hoy en Newport debemos de hacer un llamado a la resolución que inspiró a los padres fundadores de la OTAN. Con más de 60 países representados en esta cumbre, podemos hacer de esta orgullosa alianza de naciones transatlánticas una red de seguridad más efectiva que fomente la estabilidad alrededor del mundo. Una red que Estados Unidos y Gran Bretaña continuarán encabezando no sólo por ser su deber moral, sino porque sólo a través del apoyo a la paz, la democracia y a los derechos humanos alrededor del mundo, mantendremos a las familias británicas y estadounidenses seguras.