Tributo a Andrea Llosa

Andrea Llosa, "La voz de la mujer maltratada", entró a la conferencia de prensa, con genuina calidez, para presentar la octava edición, del trascendental formato,"Nunca Más", via ATV, los domingos, 8.30pm.

Vestía elegantemente de negro e iluminando el set. De pronto, indignada, cambio de ánimo y con dolor sostuvo: 'Vamos a presentar un caso donde una madre golpea a su hijo empotrando su cabecita frente a la pared'.

Pese a la evidencia con video, las autoridades no atendieron la denuncia. El drama lo llevó a su hogar, lloró y no pudo dormir. Así de sensible es la acuciosa periodista.

Entonces, le pregunté: 'Andrea, ¿en que momento de tu vida, te toca asumir estos retos?'. La conductora de raza, recalcó: 'En plena madurez profesional, en control de emociones. Soy mamà, dentro y fuera de los estudios. Ya no soy la loca de los barracones'. Si pués, en sus inicios, se metia a destapar escándalos, entrevistar en zonas picantes. Como en Chimbote, que se enfrentó a la delincuencia juvenil y que luego casi no la cuenta.'.

Con humildad y firmeza, agregó: 'Ahora se más de leyes. Y nunca pensé estudiar Psicología. El programa vuelve con la misma esencia y más fuerte.'
Desde que apareció "Nunca Más", los 'pegalones' tiemblan. Alza la voz en defensa de la mujer. Y por cierto, también sale en ayuda del hombre vulnerado. Va en contra del maltrato al anciano. Encarando a los crueles hijos.

La sorprendí merecidamente: 'Andrea, por favor abre tu mano'. Y puse en la palma de su mano izquierda, ocho bolitas, canicas y evoqué: 'Son ocho años y, haz ganado la confianza de la mujer, niño y ciudadano peruano. Son ocho bolitas, que de niña, también ganaste, con juego limpio.'. Impactada, mirando las bolitas, se le humedecieron los ojos de nostálgia, felicidad y recalcó: 'No me siento ganadora. Es el compromiso de mi maravilloso equipo de producción. Doy la cara, sí, es la lucha de todos'.

Con su enorme corazón, grande como una papaya dulce, le afecta en lo personal los terribles casos. Y lo gratificante, es que las historias, tienen final feliz, porque el esfuerzo es ilimitado.
En el Alma de Andrea Llosa...se siente la Esperanza.
 

Por Marcos Mendoza Chávez